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El tesoro faunístico del Bosque de Chapultepec

 

Por Uriel García-Sotelo

Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, UNAM

Si vives en la Ciudad de México, es probable que guardes con gran añoranza esos domingos en los que nos levantábamos temprano, mamá preparaba un montón de sándwiches y nos alistábamos para ir de paseo al bosque de Chapultepec. Tal vez recuerdes desde la emblemática entrada al bosque por la salida del metro, la caminata con hermosa vista al Altar a la Patria, todos los puestos y comerciantes presentes en el largo recorrido sobre la Avenida Colegio Militar, y pasar por los lagos hasta llegar a la principal atracción infantil, el zoológico. Esta era la ruta habitual la mayoría de las veces que visitamos esta región boscosa inmersa en la ciudad, como una clase de oasis entre un montón de asfalto y automóviles. Incluso, en otras partes más alejadas del tránsito de las personas, a veces podías sentarte a descansar en el pasto para contemplar las copas de los árboles y relajarte, a medida que el volumen de los transeúntes y las avenidas se perdían en las secciones más espesas del bosque.

Más allá de la primera sección del bosque, es probable que recuerdes una variedad notable de animales, además de las ardillas confianzudas, y los patos y gansos que nadaban tranquilamente en los lagos. Si ponías atención, en ocasiones podías observar algunas lagartijas curiosas que se asomaban en las rocas cerca del Museo de Arte Contemporáneo, o numerosas aves de pecho amarillo saltando de rama en rama por los altos árboles en la parte trasera del Museo de Historia Natural. De esta manera, muchas de estas excursiones despertaron la curiosidad sobre la verdadera riqueza de este bosque para muchos de nosotros y, al recorrerlo sección por sección, parecía que nunca podríamos conocer fielmente los terrenos de esta extensión vegetal.

 

Hoy, gracias a los esfuerzos por conservar todas las secciones del Bosque de Chapultepec, un grupo extenso de investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se encuentran trabajando en conocer varios aspectos de la vida de algunos grupos de animales que habitan esta isla boscosa dentro de la gran mancha urbana de la Ciudad de México. Para comprender un poco más la importancia de este ecosistema, hablemos de su extensión: el bosque de Chapultepec cuenta con 647.5 hectáreas, ¡lo cual equivale a más de 900 campos de futbol! Esta vasta área representa más de la mitad del total de todas las áreas verdes urbanas de la Ciudad de México y, como podrás imaginarte, tiene una elevada importancia en distintos aspectos, tanto recreativos como medioambientales.

Debido a la importancia del Bosque de Chapultepec en tantos aspectos, a finales del año 2020, se propuso un plan de rehabilitación de la tercera sección del bosque. Para ello, el Gobierno Federal ha considerado dentro de los principales objetivos la restauración y la preservación ecológica. ¿Qué quiere decir esto? Pues que dentro de los beneficios y obras que se tienen en cuenta para el bosque, podremos conocer más a fondo sus funciones ecológicas, como la captura de carbono atmosférico, un importante contaminante del aire; la captación de agua de lluvia, la cual recarga los mantos acuíferos de la ciudad; la cantidad de oxígeno que generan los árboles y plantas por medio de la fotosíntesis; así como la gran diversidad de animales que nacen, crecen y se reproducen aquí.

Cuando hablamos de la diversidad de animales de un lugar, nos referimos a ella como “fauna en general”, aunque esta fauna se puede subdividir en distintos tipos. Por ejemplo, cuando hablamos de herpetofauna, nos referimos a los reptiles y a los anfibios; mientras que cuando hablamos de entomofauna, nos referirnos a los insectos como mariposas, moscas, hormigas y chapulines. Como puedes ver, hay muchos grupos que componen la diversidad faunística de un lugar, en especial la de un sitio como Chapultepec, el cual, a pesar de la actividad humana y los desechos que han cubierto varias partes del lugar, conserva una gran cantidad de especies nativas que nos cuentan una compleja historia biológica y, sobre todo, ayudan al mantenimiento del bosque.

Es aquí donde los investigadores toman sus botas, gorras y libretas para adentrarse en el paisaje de Chapultepec y comenzar a investigar los distintos grupos de animales que viven en las distintas secciones del bosque. Esto se hace con el principal objetivo de crear una lista especializada, la cual llamamos inventario, y nos permite conocer con mayor certeza la cantidad de especies presentes en el sitio; en particular de aquellas que llevan a cabo servicios ecológicos, como los insectos que polinizan las plantas o los reptiles que controlan plagas.

 

Aunque suene como un trabajo sencillo, en realidad se necesita que varios expertos trabajen en distintas áreas y realicen distintos métodos de registro de especies. Por ejemplo, los expertos en entomofauna se ayudan con una red que agitan rápidamente hacia su objetivo y así logran capturar una mariposa o una mosca polinizadora. Un gran aliado de los expertos en entomofauna o entomólogos es el sol, ya que el calor de sus rayos es una señal para muchos insectos para poder volar con tranquilidad y alimentarse.

Otros grupos de trabajo especializados que han puesto manos a la obra en esta labor son los herpetólogos y ornitólogos. Los primeros pueden ser muy aventados, por si ven una lagartija asustadiza y la tienen que capturar rápido con las manos, o muy cautelosos, levantando roca por roca con un gancho especial por si encuentran debajo una serpiente desprevenida. Los segundos son muy silenciosos y quisquillosos a fin de no perturbar sus observaciones de aves, y sus principales herramientas de trabajo son sus binoculares y una memoria fotográfica para poder registrar cada vuelo con el que se topen.

Además de las distintas habilidades requeridas para los equipos de trabajo, se requiere una labor extensa en tiempo y área. A esto se le llama muestreo y su objetivo es darnos una idea de lo que existe en un lugar, sobre todo de las especies que aparecen en distintas estaciones del año. De esta manera, al finalizar el muestreo, no solo obtenemos la cantidad de especies presentes en distintas partes del bosque, sino también las que salen de sus escondites en época de lluvias, las aves que migran hacia el bosque durante el invierno y sus preferencias ambientales, es decir, qué tan afines son con las características del medio (temperatura, humedad, etc.).

Otra cosa muy importante es que, al investigar el número y diversidad de especies, podemos conocer información importante sobre el comportamiento de cada forma de vida. Por ejemplo, dónde les gusta esconderse o pasar el rato, dónde comen, cómo se reproducen, e incluso las asociaciones que presentan con otras formas de vida, como animales y las plantas de las que se alimentan, así como las relaciones entre presas y depredadores.

Después de comentar lo anterior, te preguntarás: ¿Cuál es la utilidad de registrar todas las especies del Bosque de Chapultepec? Al respecto, podemos contarte que en la Ciudad de México existen pocos sitios que albergan tantas especies de distintos grupos, las cuales han vivido aquí desde antes de que se fundara la gran Tenochtitlan. Conocer la diversidad presente en los bosques urbanos nos ayuda a ubicar, conocer y preservar los hogares de dicha diversidad nativa, así como su ecosistema, en el cual ellos mismos desempeñan labores importantísimas. Cabe mencionar que las funciones que llevan a cabo las moscas, mariposas, serpientes, lagartijas y aves tienen mucho que ver con el equilibrio que se guarda dentro del bosque y ayudan al mantenimiento de su hogar, igual que tú cuando haces el quehacer en tu casa, contribuyendo a preservar el orden entre los miembros de tu familia.

Por todo lo anterior, es muy importante conservar la integridad del bosque, así como las especies que lo habitan, para poder continuar disfrutando en un futuro de más salidas en domingo con una bolsita de sándwiches, pasear con nuestros seres queridos y disfrutar de los beneficios ecológicos y recreativos que nuestro entrañable bosque de Chapultepec y sus especies de fauna nos ofrecen.

Ofrecemos un agradecimiento al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT 300197) a la Dirección de Gestión del Bosque de Chapultepec y al Fideicomiso Pro Bosque de Chapultepec por su apoyo para la realización del trabajo de campo y de divulgación.