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¿Sabías que en CDMX habitó una de las fuentes más surrealistas del mundo? (La queremos de vuelta)

Cuando se construyó el espacio que es el protagonista de esta nota, ‘La Fuente del Quijote’, se pensó como un rincón para inspirar a la contemplación y la lectura al interior de la vorágine que es CDMX.

Se desconoce el momento preciso en que se creó este lugar, aunque sí se sabe que fue a inicios del siglo XX. Con el tiempo, este hermoso rincón, desde las entrañas del bosque, se convirtió en uno de los espacios favoritos para la recreación cultural y hasta ofreció su propio biblioteca al público, resguardada al interior de las columnas de sus estatuas.

En su momento, este mágico lugar estuvo conformado con cuatro bancas de concreto, azulejos que ilustran y narran pasajes del libro El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, y dos columnas que culminaban con las figuras de El Quijote y Sancho Panza, elaboradas, inicialmente, por el escultor español Miguel Alessio Robles, en Sevilla, España.

Pero, a veces la fatalidad trae consecuencias inesperadas y positivas, y, tras un acto vandálico en 1974, en el que se robaron las esculturas, ocurrió que su reposición le dio a CDMX uno de los capítulos más surrealistas de su historia escultórica.

 

La improbable mezcla de 2, igualmente, improbables estatuas

Si de por sí, El Quijote y Sancho Panza son en sí personajes que rayan siempre en lo surrealistas, quizá Miguel de Cervantes, su autor, nunca imaginó que ambos podrían llevarse a un lugar aún más sorprendente.

Pues esto se logró, y gracias a la obra de José María Fernández Urbina. Este escultor mexicano oriundo de Durango, ideó, entre sus últimas obras, una mezcla por demás singular.

En su imaginario ligó de alguna manera la personalidad, o al menos la complexión de Salvador Dalí (quizá el más surrealista de los surrealistas) con la del Quijote; y a su escudero estrella, Sancho Panza, lo asoció a uno de los ‘gorditos’ favoritos de la historia pictórica en México: a Diego Rivera: personaje entre personajes.

Así, esta mezcla tan irreal y simpática, vivió en el Bosque de Chapultepec hasta el 2015, cuando nuevamente la  ‘Fuente del Quijote’ fue vandalizada.

 

Los habitantes más surrealistas del Bosque quieren regresar

Nosotros los queremos ayudar a volver y regresarle a CDMX uno de sus patrimonios culturales más especiales. Por ello hemos creado una campaña para conseguir esta meta.

El Fideicomiso Pro Bosque Chapultepec, y Steve McPherson, un enamorado de este lugar, y del Bosque, unimos esfuerzos para rescatar esta Fuente y a sus inquilinos tan surrealistas con un esfuerzo de recaudación que haremos durante un lapso de alrededor de 6 meses.

La idea es que este espacio vuelva a ser un promotor de la lectura y la cultura como lo fue a inicios del siglo XX. Queremos devolverle la vida a este increíble lugar del pulmón de CDMX y con tu ayuda lo vamos a conseguir.

Conoce más sobre esta campaña ‘aquí’.