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La niña con autismo que sacude nuestra conciencia ambiental: Greta Thunberg

Por: Ana Paula de la Torre/TW: @AnaPauladelaTD 

Todo comenzó el 20 de agosto de 2018, cuando la sueca Greta Thunberg, de solo 15 años de edad y estudiante de noveno grado, dejó de asistir los viernes a la escuela. Pero su decisión, lejos de ser una rebeldía típica de la adolescencia, era un acto revolucionario que encendió miles de conciencias en el mundo: se trataba de su ‘Huelga Escolar por el Clima’.

Thunberg, diagnosticada con un tipo de autismo, comenzó a manifestarse a las afueras del Parlamento Sueco. Ese día de agosto dijo que no volvería a la escuela hasta que fueran escuchadas sus preocupaciones por el cambio climático y no volvió a ella hasta que pasaron las elecciones de su país. Después, volvió a la escuela, pero dejó de asistir cada viernes para protestar por la misma causa y su presencia y persistencia se convirtieron en el movimiento conocido como #FridaysForFuture que se ha replicado en más de 270 ciudades en el mundo.

 

Huelga Escolar Por El Clima

Una bola que se fue haciendo enorme, en un solo un año

En solo un año, esta chica ya habló en TEDx Estocolmo, inició el movimiento Juventud por el clima, y en diciembre de 2018, dio un discurso ante al XIV Conferencia sobre el Cambio Climático (COP24) de las Naciones Unidas. También, habló frente a los líderes del mundo que se reúnen cada año en el marco del Foro Económico Mundial y escribió el libro ‘Nadie es muy pequeño para hacer una diferencia’. Por si fuera poco, fue nominada para el Premio Nobel de la Paz por parte de un grupo de parlamentarios suecos.

“Nunca pensé que esto se iba a convertir en algo tan grande. Ahora está en los cinco continentes. Es increíble”, le dijo al diario The New York Times.

Pero más allá de sus innegable éxito, esta chica sigue lanzando el mensaje de su desconcierto porque las emisiones de CO2 a la atmósfera no han bajado, esto pese a la atención mundial que ha suscitado el movimiento: parece que los políticos y los dueños de los grandes capitales siguen pensando que hay futuro para gastar sus fortunas, pero si seguimos igual, no lo hay.

Este es parte del discurso que dio el 12 de diciembre de 2018, ante la asamblea plena del COP24:

Ustedes solo hablan del crecimiento económico verde y eterno, porque tienen demasiado miedo de no ser populares. Solo hablan sobre seguir adelante con las mismas malas ideas que nos metieron en este desastre, incluso cuando lo único sensato que pueden hacer es poner el freno de emergencia. No son lo suficientemente maduros para decir las cosas como son. Incluso esa carga nos la dejan a nosotros los niños. Pero a mi no me importa ser popular. Me preocupo por la justicia climática y por el planeta (…) .

 

Seguir haciendo ruido

En marzo pasado, millones salieron a las calles en más de 123 país como parte del movimiento #FridaysForFuture.  Aunque este año,  Thunberg y el tema de la crisis climática han estado más presentes que nunca, la respuesta de los poderosos sigue siendo pasiva.

Es una ironía, pero una de las características de las personas que sufren su tipo de trastorno es la perseverancia, y esta es precisamente, uno de los valores que urgen para exigir cambios y evitar la crisis climática que se avecina. ¿Seremos capaces todos de imitar a esta chica?